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Una nutrición adecuada agiliza la recuperación de la madre después del parto. Las complicaciones del embarazo como la toxemia (eclampsia y pre eclampsia), el parto prematuro y la anemia, pueden originarse de una dieta insuficiente o inadecuada.
Durante el embarazo y la lactancia se debe tener cuidado especial al escoger los alimentos, para consumir la calidad y cantidad que realmente se necesita, sin comer el doble como se acostumbra. Debe comerse variado, en las proporciones que indica la olla familiar, siendo muy necesario que se limite la ingestión de aguas gaseosas, golosinas, postres de harina o azucarados, que solo proporcionan calorías sin nutrientes. También es indispensable moderar el consumo de sal y productos comerciales que contengan sodio, como: embutidos, alimentos enlatados, consomé en polvo, sopas de sobre, bebidas envasadas. La mujer embarazada debe consumir energía extra (300 calorías al día) dependiendo del estado nutricional en que se encontraba al quedar embarazada y del trimestre en que se encuentre. Por ejemplo, si el estado nutricional era adecuado, debe consumir las 300 calorías durante el segundo y tercer trimestre de embarazo. Si se encontraba con desnutrición, debe consumirlas desde el inicio del embarazo. Si se encontraba con sobrepeso ó si ante el embarazo baja considerablemente la actividad física, no debe consumirlas. Ejemplos de la cantidad de alimentos que pueden dar estas 300 calorías son:
El aumento de peso aceptable durante el embarazo es de 20 a 28 libras. Es recomendable un aumento durante el primer trimestre hasta 5 libras como máximo y a partir del cuarto mes aumentar alrededor de una libra por semana, hasta el parto. Puede darse un aumento mayor de peso por un consumo excesivo de alimentos, principalmente de los alimentos procesados, ricos en azúcares o grasas (aguas gaseosas, golosinas, postres de harina o azucarados, embutidos) o por retención de líquidos. La embarazada tiene necesidades más elevadas de calcio y hierro; por eso es especialmente importante que aumente su consumo de lácteos y de alimentos ricos en hierro. También las necesidades de vitamina A y ácido fólico aumentan por lo que se recomienda el consumo de vegetales de color amarillo y verde intenso como zanahoria, espinaca, berro, güicoy sazón. Asimismo, se debe consumir sal yodada para cubrir las necesidades adicionales de yodo. |
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* Menú planificado para una mujer que mida 1.58 m y pese 116 lbs, tenga una edad entre 18 y 30 años y tenga un estilo de vida ligeramente activo. El aporte energético es de 2400 calorías + 300 kcal (si está embarazada)
MUY IMPORTANTE: **1 porción de fruta equivale a: 1 rodaja papaya o piña, 1 banano pequeño, 1 manzana mediana, 1 naranja mediana, 1 melocotón mediano Material elaborado para Central de Alimentos S.A., con base a: Alimentación de la madre embarazada y en período de lactancia. Módulo IV. Contenidos Actualizados en Nutrición y Alimentación. Publicación INCAP MDE/152. INCAP/OPS; Guías alimentarias para Guatemala. Los siete pasos para una alimentación sana. Comisión de Guías Alimentarias para Guatemala. 1998. Publicación INCAP MDE/12; Con aportes de Lda. Carmen Sánchez de Molina. Es recomendable que antes de seguir estas recomendaciones sean consultadas y discutidas con su médico o especialista en nutrición.
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